Una expectativa es una posibilidad razonable de que suceda algo. Para el espectador, una película es una cadena de expectativas.
Las primeras expectativas empiezan con el primer rumor sobre la película. Las pueden crear el título, el género, el director, el casting protagonista o el asunto que trata la película. Después, durante la promoción, esas primeras expectativas se matizan; con el cartel, el marketing, y las explicaciones que se dan. El marketing da una idea del tamaño, la importancia y la fe que se tiene en la película. Lógicamente, cuanto mas grande parece la película, mas expectativas crea.
Con esas primeras expectativas entra el espectador en el cine. Sabe algo de lo que espera ver. Y luego arranca la propia cadena de expectativas de la película. Las expectativas se suceden unas a otras, de una manera lógica, formando una cadena en el tiempo y creando su correspondiente emoción y sensación. Esa es la corriente que mueve la película en la cabeza del espectador, que es dónde ocurren las películas. Esa es la corriente que maneja el director, en eso consiste su trabajo. Lo demás son solo herramientas para conseguir crear y mover esa corriente.
Cuando me pregunto qué película quiero hacer, busco una idea que genere una primera expectativa, al menos en mi. Luego tiro de ese hilo, a ver dónde me lleva. En eso ando metido estas últimas semanas.
10 de enero de 2007
1 de enero de 2007
15 de diciembre de 2006
30 de noviembre de 2006
18 de noviembre de 2006
31 de octubre de 2006
29 de octubre de 2006
Mann
Me suelen gustar los directores que se llaman Michael, o Michel. Uno de ellos es Michael Mann. Su mundo es en realidad el de los ladrones, el de los mafiosos a los que una vez trató, en su primer documental. Su estilo, que yo calificaría como deslizante, ha dejado ya una huella indeleble. A mi me interesan sus historias mas sinceras, como “Heat”, y resulta que “Miami Vice” es una de esas, quizas la mejor, desde luego mucho mejor que “Collateral”. Me admira y me sorprende su capacidad para integrar algo tan lumpen dentro del main stream, del cine más comercial de Hollywood. Pero también me sorprende que alguien con ese control aun se obsesione con si su película será comercial o no (la gran amenaza de todos los directores) y se fuerce a hacer en ella pequeñas concesiones que no le ayudan, entre ellas, el título y la obligada referencia a esa serie que el produjo: “Miami Vice”. El miedo hace milagros.
27 de octubre de 2006
11 de octubre de 2006
9 de octubre de 2006
trilogía de la glaciación
He estado viendo estos días las tres primeras películas del director austriaco Michael Haneke (a las que él una vez medio en broma apodó “Trilogía de la glaciación”), me he sumergido como nunca antes en su estilo, en las primeras manifestaciones de ese estilo inconfundible que estaba ya en sus principios tan definido, hay que tener en cuenta que Haneke dirigió su primera película cuando tenía 57 años. Su control de la mente del espectador me ha impresionado siempre, su conciencia de lo que el espectador está pensando y esperando en cada instante. Su estilo es lento y descompuesto, diríamos: el va a lo suyo y tu verás si quieres seguirle. Es otro de esos cineastas que hacen películas en las que parece que no pasa nada. Siento un gran placer viendo sus películas, perdiéndome en ellas. El pack que he podido ver contiene también unas entrevistas con él, magníficas. En ellas dice cosas tan sabias como que en el cine la imagen es el terreno de lo real y el sonido el terreno de la fantasía, en sus películas esos dos terrenos se separan y se completan. También dice que el cine, cualquier arte dramático, debe ir (y siempre ha ido) a contracorriente, denunciar algo de lo que va mal; a pesar de la frialdad de su estilo él cree estar haciéndolo de una manera optimista porque las cosas podrían ser mejores de lo que son.
5 de octubre de 2006
4 de octubre de 2006
Academia
Acabo de recibir una carta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Me comunican que me han admitido como Miembro Numerario, en la especialidad de Dirección, y me dan la bienvenida en nombre de todos su Miembros. Hay que haber dirigido al menos tres películas para que te admitan. Tiene unos 1100 Miembros, que con sus votos deciden cada año los candidatos y los ganadores de los premios conocidos como los Goya. Estos premios son importantes para el cine español, pero estoy convencido de que ahora que va a contar con una nueva sede, la Academia, que ya tiene también otras actividades, puede servir para muchas otras cosas más.
28 de septiembre de 2006
22 de septiembre de 2006
Almería
El Ciclo Encuentros con Directores de Cine, organizado en Almería por la Fundación Unicaja, cuenta conmigo el lunes 25 y el martes 26 de Septiembre.
20 de septiembre de 2006
zumo de cine
Me acorde ayer, viendo Nuestra musica de J.L Godard, de una conversación que mantuve hace años con mi amigo Joaquín Jordá, que murió hace cuatro meses, y al que echo de menos. Yo le decía entonces que el cine es como la fruta, en el sentido de que llamamos cine a cosas muy distintas, tiene muy poco que ver un plátano con una frambuesa. El estaba de acuerdo con la comparación y añadía: “algunas las prefiero en zumo”. Ayer tome un poco de zumo de Nuestra musica. Quise ver la película como decía Godard, (hay que llegar tarde, sin saber de qué va e irte antes de que acabe, mantiene Jean Luc) asi que llegue tarde, vi un trozo y me salí. Me fui al bar de enfrente y mientras me tomaba una agua con gas me acorde de Joaquín y pense en escribir esto aquí hoy. Luego, contradiciendo a Godard, volví a entrar en el cine, vi un poco más de la película, una media hora, y abandone definitivamente la sala. “Si te has enterado de algo, es que no me has prestado atención”, decía un personaje por los altavoces de la sala mientras yo salía. Pensé que esa frase podría haberla dicho perfectamente Joaquín Jordá.
15 de septiembre de 2006
11 de septiembre de 2006
3 de septiembre de 2006
1 de septiembre de 2006
Hou Hsiao-hsien
Después de ver Tiempo de amor, juventud y libertad me he dado cuenta de que ninguna de sus películas me gusta del todo en realidad. Y sin embargo hay algo en las películas de este director que me gusta mucho, tanto que las veo todas desde que le descubrí, hace 15 años. Aunque a ratos me aburro viéndolas, me quedo en el cine pensando en mis cosas esperando esos momentos, en los que parece que no pasa nada, y sus personajes se miran, en silencio, o ni siquiera se miran. Creo que tiene que ver con su manera de resolver esas secuencias, con su planificación, composición e ilustración sonora, que me transporta, a veces, a ese lugar cercano al mundo de los sueños en el que tanto me gusta estar. Me gustan las películas en las que parece que no pasa nada.
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