23 de marzo de 2007
15 de marzo de 2007
1 de marzo de 2007
7 de febrero de 2007
1 de febrero de 2007
21 de enero de 2007
11 de enero de 2007
10 de enero de 2007
expectativas
Una expectativa es una posibilidad razonable de que suceda algo. Para el espectador, una película es una cadena de expectativas.
Las primeras expectativas empiezan con el primer rumor sobre la película. Las pueden crear el título, el género, el director, el casting protagonista o el asunto que trata la película. Después, durante la promoción, esas primeras expectativas se matizan; con el cartel, el marketing, y las explicaciones que se dan. El marketing da una idea del tamaño, la importancia y la fe que se tiene en la película. Lógicamente, cuanto mas grande parece la película, mas expectativas crea.
Con esas primeras expectativas entra el espectador en el cine. Sabe algo de lo que espera ver. Y luego arranca la propia cadena de expectativas de la película. Las expectativas se suceden unas a otras, de una manera lógica, formando una cadena en el tiempo y creando su correspondiente emoción y sensación. Esa es la corriente que mueve la película en la cabeza del espectador, que es dónde ocurren las películas. Esa es la corriente que maneja el director, en eso consiste su trabajo. Lo demás son solo herramientas para conseguir crear y mover esa corriente.
Cuando me pregunto qué película quiero hacer, busco una idea que genere una primera expectativa, al menos en mi. Luego tiro de ese hilo, a ver dónde me lleva. En eso ando metido estas últimas semanas.
Las primeras expectativas empiezan con el primer rumor sobre la película. Las pueden crear el título, el género, el director, el casting protagonista o el asunto que trata la película. Después, durante la promoción, esas primeras expectativas se matizan; con el cartel, el marketing, y las explicaciones que se dan. El marketing da una idea del tamaño, la importancia y la fe que se tiene en la película. Lógicamente, cuanto mas grande parece la película, mas expectativas crea.
Con esas primeras expectativas entra el espectador en el cine. Sabe algo de lo que espera ver. Y luego arranca la propia cadena de expectativas de la película. Las expectativas se suceden unas a otras, de una manera lógica, formando una cadena en el tiempo y creando su correspondiente emoción y sensación. Esa es la corriente que mueve la película en la cabeza del espectador, que es dónde ocurren las películas. Esa es la corriente que maneja el director, en eso consiste su trabajo. Lo demás son solo herramientas para conseguir crear y mover esa corriente.
Cuando me pregunto qué película quiero hacer, busco una idea que genere una primera expectativa, al menos en mi. Luego tiro de ese hilo, a ver dónde me lleva. En eso ando metido estas últimas semanas.
1 de enero de 2007
15 de diciembre de 2006
30 de noviembre de 2006
18 de noviembre de 2006
31 de octubre de 2006
29 de octubre de 2006
Mann
Me suelen gustar los directores que se llaman Michael, o Michel. Uno de ellos es Michael Mann. Su mundo es en realidad el de los ladrones, el de los mafiosos a los que una vez trató, en su primer documental. Su estilo, que yo calificaría como deslizante, ha dejado ya una huella indeleble. A mi me interesan sus historias mas sinceras, como “Heat”, y resulta que “Miami Vice” es una de esas, quizas la mejor, desde luego mucho mejor que “Collateral”. Me admira y me sorprende su capacidad para integrar algo tan lumpen dentro del main stream, del cine más comercial de Hollywood. Pero también me sorprende que alguien con ese control aun se obsesione con si su película será comercial o no (la gran amenaza de todos los directores) y se fuerce a hacer en ella pequeñas concesiones que no le ayudan, entre ellas, el título y la obligada referencia a esa serie que el produjo: “Miami Vice”. El miedo hace milagros.
27 de octubre de 2006
11 de octubre de 2006
9 de octubre de 2006
trilogía de la glaciación
He estado viendo estos días las tres primeras películas del director austriaco Michael Haneke (a las que él una vez medio en broma apodó “Trilogía de la glaciación”), me he sumergido como nunca antes en su estilo, en las primeras manifestaciones de ese estilo inconfundible que estaba ya en sus principios tan definido, hay que tener en cuenta que Haneke dirigió su primera película cuando tenía 57 años. Su control de la mente del espectador me ha impresionado siempre, su conciencia de lo que el espectador está pensando y esperando en cada instante. Su estilo es lento y descompuesto, diríamos: el va a lo suyo y tu verás si quieres seguirle. Es otro de esos cineastas que hacen películas en las que parece que no pasa nada. Siento un gran placer viendo sus películas, perdiéndome en ellas. El pack que he podido ver contiene también unas entrevistas con él, magníficas. En ellas dice cosas tan sabias como que en el cine la imagen es el terreno de lo real y el sonido el terreno de la fantasía, en sus películas esos dos terrenos se separan y se completan. También dice que el cine, cualquier arte dramático, debe ir (y siempre ha ido) a contracorriente, denunciar algo de lo que va mal; a pesar de la frialdad de su estilo él cree estar haciéndolo de una manera optimista porque las cosas podrían ser mejores de lo que son.
5 de octubre de 2006
4 de octubre de 2006
Academia
Acabo de recibir una carta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Me comunican que me han admitido como Miembro Numerario, en la especialidad de Dirección, y me dan la bienvenida en nombre de todos su Miembros. Hay que haber dirigido al menos tres películas para que te admitan. Tiene unos 1100 Miembros, que con sus votos deciden cada año los candidatos y los ganadores de los premios conocidos como los Goya. Estos premios son importantes para el cine español, pero estoy convencido de que ahora que va a contar con una nueva sede, la Academia, que ya tiene también otras actividades, puede servir para muchas otras cosas más.
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